Las enfermedades Cerebro Cardiovasculares son consideradas la segunda causa de muerte a nivel mundial, siendo los ciudadanos de países más vulnerables los más perjudicados por este mal, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los factores de riesgo de quienes padecen este tipo de patologías pueden dividirse en la edad, el sexo, los malos hábitos de vida, etc. No obstante, es cuando el paciente presenta un mayor número de factores que el riesgo aumenta.

Cumplir un buen horario de sueño es esencial para la salud cerebral. Dormir entre seis a ocho horas cada noche ayuda al cerebro a procesar información, elaborar recuerdos y eliminar proteínas tóxicas, asociadas al Alzheimer. Dormir poco resulta perjudicial para la salud y el bienestar general del cuerpo. La actividad física diaria aumenta el flujo sanguíneo al cerebro y fortalece el corazón. Si bien la recomendación oficial es de 150 minutos semanales de ejercicio moderado, cualquier actividad que haga que el cuerpo se mueva es buena para la salud. Una alimentación equilibrada y ejercicio regular pueden ayudarte a reducir los ataques cardíacos.

Construir conexiones sociales sólidas puede reducir el riesgo de padecer depresión y ansiedad, así como también ayuda a las personas a sobrellevar mejor las dificultades. Compartir momentos con amigos reduce el estrés y mejora la confianza en uno mismo. Exponernos a desafíos, lugares y personas que no conocemos estimula la plasticidad cerebral. Los especialistas refieren que experimentar y conocer las costumbres de otras culturas e incursionar en nuevos hobbies son maneras de ejercitar la mente.

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